
La espinada suavidad de tus manos
la calurosa frialdad de tus besos
tu sonrisa mordida
por sombras y muecas nefastas
que atraen hacia el recuerdo
de tus afanes vacíos
el tililar de mentiras
y sucias verdades calladas
que doblegan velas y palos
de llamas que desenfrenan
arboles de podrida carne.
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